La añoranza de los años maravillosos, los chiquillos y chiquillas que fuimos alguna vez, pienso que siguen y seguirán con nosotros. En mis pupilas dilatadas se puede ver a la little wen emocionada por brincar, por hacer una burbuja, por tener más colores de plastilina, por abrazar y ser vulnerable en los brazos de mama.
Disfrutemos de esos fugaces momentos en que volvemos a ser niños. Felices días.
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