jueves, 13 de noviembre de 2008

Cosas maravillosas, terribles y extraordinarias

Voy a empezar por acá porque la señorita de Español dice que cuando una se pone a contar algo siempre tiene que empezar por el principio. Será cierto, no digo que no, pero tengo ganas de escribir una cosa, una sola cosita, antes de empezar por el principio y, como últimamente me da por hacer las cosas que tengo ganas de hacer, voy a decirla: TENGO UN MONSTRUO EN EL BOLSILLO. Bueno, ya está, ahora estoy más tranquila y puedo empezar, como dice la señorita de Español, por el principio.
El principio de todo esto fue un principio así nomás, de un día de broncas, y fue por eso que al principio yo no me di cuenta de que ése era el principio. Ahora sí que me doy cuenta de que ése fue el principio. Me doy cuenta porque después me pasaron muchas cosas de ésas que no son cosas así nomás, cosas de los días de broncas, sino cosas de ésas que yo llamo Maravillosas, Terribles y Extraordinarias.
Muchas veces en los once años que tengo, me dije que lo que más quería yo en el mundo era que me pasasen cosas Maravillosas, Terribles y Extraordinarias. Pero a una chica de once, más bien chaparrita, más bien flaquita, un poco dientuda y con un pelo que siempre se le anda escapando por todos los costados, casi nunca le pasan cosas Maravillosas, Terribles y Extraordinarias.
Eso es lo que le dije una vez a Paula en un recreo.


Tengo un monstruo en el bolsillo, Graciela Montes, SEP, 1996
Puedes leerlo completo, aqui.

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